domingo, 10 de abril de 2011

EDUCACION BASICA

La educación está lejos de ser un ‘objetivo de desarrollo del milenio’

Para las autoridades del gobierno, lideradas por un desorientado y maniatado Alfredo Palacio, y para el pretencioso y cínico Informe Nacional ‘Objetivos de Desarrollo del Milenio’ (ODM), auspiciado por las Naciones Unidas, todo marcha a la perfección para alcanzar supuestamenter los siguientes objetivos antes del 2015: erradicar la extrema pobreza y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad entre géneros y la autonomía de la mujer; reducir la mortalidad infantil; mejorar la salud materna; combatir el VIH/Sida, el paludismo y otras enfermedades; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente; fomentar una Asociación Mundial para el Desarrollo.

Habrá que preguntar a las autoridades del Ecuador y a las de los 188 países que también firmaron este ‘noble’ acuerdo en el año 2000, en Nueva York, cómo pretenden hacer realidad estos objetivos, si continuamos bajo la dictadura de un modelo económico, social y político (el capitalismo y su nueva ofensiva, el neoliberalismo), que se sustenta bajo ‘principios’ como el autoritarismo, la explotación, la injusticia, la inequidad, la discriminación, el individualismo, la alienación, entre otros.

Habrá que preguntarles a quienes dirigen las naciones del mundo, si estos objetivos no son más que una máscara que pretende sonreír hacia el futuro, mientras oculta una realidad petrificada de ilusiones..., una realidad amasada de hambre, enfermedad, ignorancia y otras dolorosas necesidades.

En el área específica de la educación, el informe de la ODM, capítulo Ecuador, señala: “Respecto al gasto por habitante en educación, las cifras confirman que este se redujo de 60 a 25 dólares entre inicios de los años 80 y finales de los 90. En el año 2000, se advierte una ligera recuperación que se mantiene hasta la actualidad (¡?), explicada básicamente por incrementos salariales a los docentes (¡?)”...

La realidad es contundente al respecto, los mismos informes oficiales (aun siendo muy conservadores) lo admiten: no se invierte en educación, al contrario, se reduce su presupuesto.

Sin embargo, el informe ODM trata de atenuar esta irresponsabilidad estatal hacia la educación y en un alarde de desfachatez indica: “Paradójicamente, la reducción del gasto por habitante en educación se produce en un contexto de mejora cuantitativa de los insumos escolares (¡?). Específicamente, el ritmo de crecimiento de las partidas de docentes y de las aulas construidas, superó al incremento de la matrícula” (¡?).

Los datos maquillados, la prostitución de la verdad, el engaño, la falacia... son otros mecanismos utilizados por quienes detentan el poder, para ocultar la realidad de un sistema que se cae a pedazos, llevándose millones de vidas y de sueños con él.

Con gobiernos que no conciben a la educación como una política de Estado, que cada vez le entregan menos recursos; que no capacitan a los docentes, que no realizan obras de infraestructuras en las escuelas, que cada vez pasan la factura económica de esta crisis a los padres de familia, que no se inmutan al saber que casi la mitad de los niños en edad escolar no acceden a la educación por falta de recursos, es muy difícil que se consigan los ‘objetivos de desarrollo del milenio’ en esta área (‘lograr la enseñanza primaria universal’), aunque el Informe ODM 2015 ‘El Futuro Tiene Fecha’, publicado en edición de lujo y difundido por todos los medios, sostenga lo contrario... sostenga la mentira del sistema.
Cada año, el gobierno reprueba el ingreso a clase

En época de ingreso a clases, los más connotados escritores o los más distinguidos directores de teatro tendrían que venir al Ecuador para que miles de dramas les alboroten su creatividad: desde conseguir el establecimiento educativo donde se formen los hijos, hasta obtener el dinero para la matrícula, la lista de útiles, los libros, los uniformes (el de parada, el de diario y el deportivo), es todo en vía crucis.

Y es que aquello de ‘educación gratuita’ en los establecimientos fiscales es pura fantasía: la matrícula, a pesar de que el Ministerio de Educación fija un precio estándar de 25 dólares (que debe ser manejado por el Comité de Padres de Familia), es cobrada arbitrariamente, oscilando la explotación hasta en 50 dólares. Al respecto, muchas escuelas y colegios cobran un dinero extra por gastos que no siempre están muy claros: funcionamiento de laboratorios, de centros informáticos, pago a profesores de asignaturas especiales, mantenimiento del plantel (luz, agua potable, pintura, etc.), entre otros. Sin embargo, es en la compra de la lista de útiles y de los uniformes, donde parece que la plata nunca se agota: cálculos aproximados indican que entre 30 y 80 dólares se necesitan para cubrir estas necesidades.

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